lunes 31 de agosto de 2009

MALDITA DROGA

Andabamos corriendo por caminos despejados, destrozando los instantes con alucinógenos y estupefacientes, viviendo al límite entre fines de semana y momentos robados...
Nos bebimos los sorbos de la juventud que quedaban, en una sinrazon sin imaginar lo que la vida nos tenia guardado.

Sentimos el dolor de la melancolía...el síndrome de abstinencia de aquella vida...que nos persiguió por siempre jamás...cuando llegaron los problemas reales.
Cuando nuestras vidas nos exigia seguir el protocolo sin ningun contratiempo.

Los meses pasaban y estábamos al límite, la realidad la teníamos de frente...el pasado puro cuento, todo el presente se nos quedaba inmenso...y nosotros indefensos ante tal evento...no dabamos crédito a lo que era nuestro infierno.
Sucumbimos a la familia que nos abrió los ojos cual buho negro...demostrando que en la vida nada es un juego.

Llegaba el momento definitivo y seguiamos hundidos, solo nosotros fuimos testigos, de aquella lucha, de aquel juego...de querer salir, de querer morir...de sentir que nada de nuestra vida merecía la pena...nisiquiera nuestro fruto, el que yo llevaba dentro.
Fuimos los culpables, ahora estaremos pagando por no haber sabido salir de ese letargo, donde la droga buye...y nuestros cuerpos van callando, entre débil lucidez y egoismo...entre vicios corrupción y desamparo.
Pasame que necesito sentirme de nuevo encallado en ese mundo mágico, en el que siempre hemos estado.

¡No puede ser!...él no puede sufrirlo, no podemos envenenar la sangre de nuestro hijo.
Ya es tarde para eso, recuerda lo que vivimos, entre jeringuillas...polvos mágicos, y todo el veneno que nos metimos.

La puta realidad llegó a su destino, me pongo a parír entre un callejón escondido, mientras tu desesperado buscas ayuda sin descanso, tropezando entre basuras...ciego de desenfreno.
Mientras yo sin nadie que me atienda, sin cariño...sin consuelo, gritando de dolor...y tirada por los suelos, pidiendo que alguien me ayude...yo sola no puedo, por favor necesito que a mi hijo alguien atienda, pues está enfermo.
Enfermo por dos inconscientes que no cesaron en su empeño, de joder sus vidas, la de su familia...y ahora la de su pequeño.

Aparecen dos Policias al oído de mis gritos, me ayudan en el parto que a punto estaba de parírlo.
Viene una ambulancia nos traslada al clínico, y allí me despojan de lo mas preciado que tengo, de lo único que poseo, esa diminuta vida que pende de un hilo.
Apareces por la puerta, tus ojos desorbitados, me buscas, le buscas, no puedo...decirte como me siento.

Han pasado cinco años, cinco años completos de luchar contra la droga y todo lo que su círculo encierra.
Por fin podremos vivir con nuestro pequeño, educado en un colegio, entre monjas y cariño sincero.

Tras tres años de visitas, de amarlo y conocerlo, de saber sus gustos y sus anhelos...ahora llegó el momento de recuperar mi cielo.

La vida no ha sido fácil por nuestra mala cabeza, por querer vivir al límite nuestra juventud completa. Hemos echado a perder tantos años de disfrutar...pero ahora somos tres...y lo vamos a superar.

Al fruto de nuestro amor, debemos de protegerlo, ahora sí soy consciente de qué es lo que quiero. Y quiero para mi hijo, una vida de amor...sana, y sin contratiempos.





4 comentarios:

  1. Uf, me has dejado los pelos de punta!!
    la verdad es que debe ser un mundo muy duro, no sólo estar metida en ella, sino tenerlo cerca, un hijo, un hermano... debe ser horrible.

    un beso Xenia!

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  2. Maldita sea Xenia...Cuantas juventudes destrozadas y cuantas vidas hipotecadas. Bello y desgarrador relato
    Bésix

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  3. Un relato conmovedor con un final felíz-. Piensa siempre en ello Xenia, y no permitamos que nadie de cuantos nos rodean caigan en esa maldición sin salida ..en muchas ocasiones-.
    Me alegro que todo haya salido bien.
    Un beso de princesa_

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